Un día Cristo vino a calmar la sed.
Le pedí agua y me respondió.
Agua tan pura que no la había probado.
Por esta agua murió mi Cristo
Tengo sed de palabras de Cristo.
El Creador de los ríos y el mar.
En mi todos pueden tener agua
En su dolor, dio agua
Ahora contemplo el río cristalino
Bajando del trono de Dios
En sus aguas se desbordan en mi alma
Regalando calma, bondad y amor.
Tengo sed de palabras de Cristo.
El creador de los ríos y el mar.
En mi todos pueden tener agua
En su dolor, dio agua
Tengo sed de palabras de Cristo.
El creador de los ríos y el mar.
En mi todos pueden tener agua
En su dolor, dio agua