La canción de Rich The Kid 'Gimme a Second (feat. Peso Pluma)' es un retrato vívido de su viaje de la pobreza a la riqueza, destacando el marcado contraste entre sus luchas pasadas y su opulento estilo de vida actual. La letra está llena de referencias a sus humildes comienzos, como repartir CD en los estacionamientos y no poder pagar las necesidades básicas como las comidas Waffle House. Esto sirve de telón de fondo para su éxito actual, donde hace alarde de su riqueza a través de artículos de lujo como collares cubanos y autos caros.
La canción también profundiza en las complejidades de las relaciones y las presiones que conlleva la nueva fama y fortuna. Rich The Kid menciona a su 'mamá bebé' y la tensión que su éxito ha puesto en su relación, así como la superficialidad de algunas de sus interacciones con las mujeres. El tema recurrente de 'flexin' (mostrar su riqueza y éxito) subraya la presión social para mostrar los logros de uno, especialmente en el mundo del hip-hop.
El verso de Peso Pluma agrega otra capa a la narrativa, incorporando elementos de la vida callejera y los peligros que conlleva. Sus referencias a armas y situaciones de alto riesgo contrastan con el estilo de vida lujoso que también describe, pintando un cuadro de una vida que es a la vez glamorosa y peligrosa. El estribillo repetitivo de la canción, 'Espera, déjame contarlo, dame un segundo', sirve como un recordatorio del ajetreo constante y la necesidad de realizar un seguimiento de las ganancias en un entorno acelerado y en constante cambio.
En general, 'Gimme a Second' es una celebración del éxito y una reflexión sobre el viaje para llegar allí, lleno de triunfos y desafíos. Capta la esencia de la historia de 'de la pobreza a la riqueza', una narrativa común pero poderosa en la cultura hip-hop.