Los salones se llenan los bailes comienzan en la euforia de la fiesta,
La orgía se desarrolla frenéticamente pero la última habitación, la negra, está solitaria.
Presencia solitaria... un reloj de ébano... el eco mudo de las pausas tras cada lúgubre golpe.
Las paredes negras eclipsan la habitación, la banda interrumpe una melodía eufórica,
Los ojos bien abiertos bajo la máscara buscan un velo de certeza,
Terro y desasosiego en los corazones, los golpes cesan,
La música vuelve a sonar, los bailes se vuelven más animados, un grito juguetón.
Se propaga que alguien lo ha olvidado, a otra persona si es sólo un recuerdo débil, el tiempo
Pasa cruelmente.
Viernes en el mar escucha querida letra
El reloj de péndulo da la medianoche, las pausas son dolorosamente
Sin fin, los bailes se detienen de nuevo, doce largos golpes llaman al
Atención a una figura lúgubre, alta y esbelta, envuelta en un sudario.
La máscara representa la muerte roja.
La capa manchada de sangre, la frente ancha, el rostro inmóvil de un cadáver
Su mirada vidriosa. Se mueve lentamente con porte majestuoso como si fuera
Lo agita un viento frío y al pasarlo siembra un horror maldito.
letras rosa y blanco
Pestilencia entre los amos, pestilencia entre los siervos,
Pestilencia entre todos los invitados.
Una ona una alfombra de la muerte desaparece victoriosamente en la habitación negra.